Me refugio en tu mirada pues la mía está vacía.
Mis pupilas proyectan la oscuridad de mis adentros,
refugiados de su esperpento tratando de avanzar día a día.
Las melodías alegres abandonaron ya mis cuerdas vocales
Atrás quedaron aquellos valores perfectos,
arrastrados en penumbra, vagando por las calles.
Pasajes apagados de ciudades grises
reflejan en los charcos los malos momentos.
Cae la noche, llueve lento
mientras evoco en mi memoria las mañanas felices.
Aún quedan en mi alma aquellas marcas, cicatrices.
Lides internas vendieron mis fueros,
puñales al fuego grabados en mis venas.
Recuerdos del pasado, de vientos afines.